viernes, 28 de marzo de 2008

Desgarrame...desgarrándome


En la vida hay que aceptar las influencias externas,
pero que sangrante cuando nos duelen hondo,
cuando el cuchillo lo percibimos más adentro,
cuando nuestros miedos no sueltan la paleta legitimadora,
cuando el niño llora por dejarse manosear y con gusto,
cuando cada desgarro no es tan permanente y ni tan superficial,
Solo para entregarse totalmente se necesita la sangre...

2 comentarios:

ml.MO dijo...

la historia de ser ermitaño, de esconderse y solo hacerse daño a uno mismo, a veces es menos descabellada de lo que parece. Pero al fin y al cabo, si me va a doler que sea a dos.

Adrián Solís Rojas dijo...

Ummm... yo soy de los que piensa que cargando el cuchillo una sonrisa puede más...

Digo puede más para que nadie se dé cuenta. Que esconderse a lamerse las heridas es una cosa sólo de uno y a nadie más le debe importar...

-aunque tal vez, tal vez, a la/el analista le pueda servir de algo-